Cuando se elabora un aguardiente de fruta, siempre se intenta sacar el máximo de aroma de la fruta a destilar. Para conseguir esto, hay que seleccionar solamente la mejor fruta y ponerla a fermentación lenta (con levadura de cultivo) durante varios días o semanas. El alcohol que se va produciendo tiene todo el aroma de la fruta, y suavemente será destilado para luego tener un aguardiente muy fino. El destilado final debería tener un 38 % Vol. de alcohol, para poder conservarlo durante mucho tiempo. Un aguardiente de calidad inferior se bebe antes; ya que el aroma puede haber desaparecido ya antes de pasar un año. A partir de 42 % Vol. el sabor del alcohol predomina tanto que en muchos casos ya no se nota el aroma. Por eso solamente aguardientes muy aromáticos como por ejemplo aguardientes de cereza, pera, albaricoque, manzana, ciruela, etc. pueden tener más de 42 %.
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